¿Sabes qué es lo que más me dolía cuando no tenía la Custodia Compartida?

No poder explicar a mi hijo que no podía cumplir su deseo.

Al principio de mi separación, no me preocupaba mucho lo que mi bebé pudiera estar sintiendo en ese momento por mi marcha forzosa de la casa. Él tenía 7 meses, y no creo que pudiese notar muchos cambios en su corta vida, excepto que el dedo al que se aferraba cada noche, cada vez que se sobresaltaba, ya no estaba allí.

Quizás notase que, cada vez que se despertaba en mitad de la noche con su pañal mojado y ganas de un bibe calentito, ya no era su papá quién le atendía. Al fin y al cabo, su mamá también podía hacerlo.

Pero, como era de esperar, no tardó mucho en empezar a hablar y a preguntarse porqué las cosas eran de la manera que eran. Las canciones de la guarde decían: “En casita estoy. Con mamá y con papá”.

Más tarde, en su cole, había “un niño, que su papá dormía con su mamá. ¡En la misma casa!” Esto me lo contaba con tres añitos.

Y poco después, me estaba diciendo que porqué no le llevaba yo al cole. “¡Ya lo tengo, papi! El próximo día me llevas tú al cole, para que los niños me vean contigo de la mano”.

Las relaciones de pareja, a veces son imposibles. En esos casos, es mejor no seguir intentándolo.

Pero, la relación con tu hijo no la puedes perder, mientras él dependa de ti y de su madre.

Soy Manuel Sequeira

Qué pinto yo en esta historia, cuando vas a tener que contratar un abogado, que encima te va a costar un pico.

Antes de decírtelo, déjame que te cuente algo.

El día que me di cuenta que necesitaba un abogado, fui a ver a una de la que me habían hablado muy bien. El cuñadísimo de mi primo, que se había separado un año antes, me habló de ésta. Le había resuelto una papeleta que tenía con con su exmujer y quedó muy satisfecho.

Tras una charla con esta abogada, todo pintaba de maravilla. O, eso pensé yo.

Unos días más tarde le entregué toda la documentación que me había solicitado. Ella me enseñó la demanda que íbamos a interponer, donde pedía la Custodia Compartida, y seguí con mi vida.

Pero, cada día me surgían más dudas sobre distintos temas en relación con mi ex. Whatsapps, e mails, SMSs.

No sabía cómo gestionar, de una manera “políticamente correcta”, todas estas cuestiones.

Al principio, mi abogada me resolvía mis dudas por teléfono. Sobre la marcha.

Pasados unos días, me daba sus recomendaciones a través de mensajes de whatsapp, horas después de haberle consultado, por ese mismo medio, ya que no me cogía el teléfono.

Pasado un mes, la comunicación era ya por mail. Y, sólo para temas muy puntuales sobre los avances en el procedimiento y alguna duda que yo tuviera. Normalmente, cuando me contestaba, ya no me servía de nada su respuesta.

El día antes del juicio, tuvimos una charla para informarme de cómo iba a llevarse a cabo y cuáles serían las preguntas que haríamos a mi ex, y cuáles serían las que me podrían hacer a mí.

Llega el día del juicio.

Salgo sin la Custodia Compartida, a penas podría ver a mi hijo, al que tengo que pasar una pensión de alimentos, tengo que abandonar mi casa, tengo que compartir al 50% el pago de guardería, uniformes, material escolar…

Y, todo esto, firmando un acuerdo “en la puerta del juzgado”, asesorado por mi abogada. Y con mis padres delante, con la cara desencajada, como si su hijo estuviera firmando la sentencia de su propia muerte.

Un abogado  te representará durante el procedimiento, hasta que tengas una sentencia firme. Pero si dejas todo en sus manos, esperando que el día del juicio actúe como si fuera para él…

Es fundamental conocer, desde el minuto uno, cuáles son los pasos a seguir en cada momento, si no quieres verte como me vi yo después de esa primera experiencia en un juzgado de familia.

Yo no soy abogado, ni tengo ningún máster en psicología para padres separados.

Pero tengo la experiencia de haberme pasado cinco años dedicado, en cuerpo y alma, a conseguir la custodia compartida de mi hijo.

Recopilando toda la información necesaria, opiniones de personas que habían pasado por lo mismo que yo estaba pasando, leyendo sentencias, buscando jurisprudencias, escudriñando casos similares al mío en los que se pudo dar la vuelta a una sentencia negativa…

No me cabe la menor duda de que tú podrías obtener toda esa información, igual que lo hice yo, de manera “gratuita”. Yo no tuve otra opción.

No existía una persona a la que yo pudiera acudir, que me lo pusiera todo sobre la mesa desde el primer día.

Después de haberme “licenciado” en derecho, psicología y sentido común de la justicia por la universidad de la experiencia, me dispuse a luchar una vez más por mi propósito de la Custodia Compartida. Esta vez iba a hacer las cosas a mi manera, y no iba a dejar que alguien ajeno a mi problema tomase las riendas de mi causa.

Solicité un abogado de oficio, de estos que vemos en las películas, que despectivamente llaman “picapleitos”. Pues ese iba a ser mi “arma secreta de destrucción masiva”. El abogado de mi ex, uno de los más prestigiosos de la provincia. David contra Goliat. Y, por si fuera poco, cuando recibí el informe psicosocial, requisito indispensable para cualquier fiscal que haga bien su trabajo, éste era negativo.

“No se recomienda el cambio de régimen de custodia exclusiva de la madre a una Custodia Compartida”.

Con todo eso, me presento al juicio, con todos mis argumentos, preguntas a la otra parte, preguntas que me debía hacer mi abogado, y las respuestas a posibles preguntas que me pudieran hacer el juez, el fiscal o la abogada contraria y, tachán…

“La fiscalía considera que la custodia del menor debe ser Compartida”.

Casi se me saltan las lágrimas, después de años conteniendo todos esos sentimientos sobre mi hijo, la justicia, la impotencia. Finalmente, había conseguido lo que, desde el primer juicio se me había denegado. El derecho legítimo a participar en la vida de mi hijo en los mismos tiempo que lo hacía la madre.

Si pudiera “regresar al futuro” con los conocimientos que ahora tengo sobre todo este procedimiento, podría haber empezado a llevar a mi hijo al cole 3 años antes. Hubiera ahorrado mucho tiempo, dinero, estrés, noches de sueño.

Además de poner toda mi experiencia a tu disposición, te ofrezco algo que va más allá del conocimiento y de la experiencia.

Se trata de una mentoría, que te liberará de muchas presiones, de todo el estrés que provoca el no saber a quién acudir cuando sientes que eres un incomprendido.

Cuando notas que los amigos, compañeros de trabajo, e incluso tus familiares, están cansados de escuchar sobre la angustia por la que estás pasando, necesitas que alguien te diga cuál debe ser tu siguiente paso.

Si quieres empezar a luchar por la Custodia Compartida de tu hijo, acompañado de la experiencia que te ofrezco, estás a un clic de saber cómo.

Algunas cosas Sobre Mí

La gente piensa que para conocer a alguien debe saber a qué te dedicas, qué has estudiado, cuáles son tus aficiones… ¡Qué va! También dice mucho de alguien lo que no es, a lo que no se dedica, lo que no ha estudiado, lo que no le gusta…

A mí no me gusta el fútbol. No es que no me guste, es que no me gusta esa ansiedad que provoca en algunas personas que hace que no hagan planes el día que juega su equipo favorito. Me gusta salir con la bici por el campo, o practicar windsurfing cuando las condiciones de viento y olas son buenas.

Como te dije antes, no estudie psicología, ni derecho. Soy más de números, por eso estudié Ciencias Económicas. Pero, como la vida da muchas vueltas (a veces más de las que uno quiere) y, si no da vueltas, nosotros se las damos, cambié de aires y decidí hacer algo para solucionar un problema con el que me encontré de manera involuntaria, y del que conseguí salir ileso.

Me dedico a asesorar a padres separados que buscan la Custodia Compartida.

Primero, por desconocimiento de los procesos judiciales. Y, segundo por dejar todo en manos de los profesionales que no velan por los intereses de sus clientes, como lo harían por los suyos propios.

Puede que estés perdiendo la oportunidad de tu vida, para poder seguir preparando a tu hijo el desayuno por las mañanas. O, para poder seguir contándole ese cuento, que tanto le gusta escuchar antes de irse a la cama cada noche.

Si te interesa, y crees que puedo ayudarte, suscríbete a mi newsletter.

Además, te enviaré una guía con Los Puntos que evalúan los jueces para poder otorgar la Custodia Compartida.

* campo obligatorio


Recibirás un mail semanal, en el que te daré información que te puede ser muy útil si te estás separando y buscas la custodia compartida.
Si empiezas a recibir los mails y consideras que no te son de utilidad, te das de baja y no pasa nada.

Utilizo Mailchimp como plataforma de marketing. Haciendo clic en Enviar, entiendes que la información se enviará a Mailchimp para ser procesada. Aprende más sobre la Política de Privacidad de Mailchimp aquí.

Si quieres ir a mi blog, pincha en el siguiente enlace: