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Síndrome de Alienación Parental

Imagínate cómo se puede sentir una criatura de 5 años de edad, al que su mamá le empieza a decir que su papá no le quiere. Que les ha abandonado, para irse con otra mujer, por ejemplo.

Hablamos de Síndrome de Alienación Parental cuando un menor muestra rechazo hacia uno de sus progenitores, sin que haya evidencias de ningún tipo de maltrato por parte del progenitor rechazado.

Este síndrome también es conocido con el acrónimo SAP.

Fue el psicólogo y pedagogo estadounidense, Howard Gardner, quien utilizó públicamente este nombre, en 1985, para referirse a este trastorno.

Recomiendo la lectura de su ponencia «Recent Trends in Divorce and Custody Litigation», Academy Forum, 29/02/1985, pp. 3-7, si quieres profundizar en su postulado.

No es casualidad, que sea después de una separación o divorcio cuando se empiece a producir esta forma maltrato.

A veces, el “lavado de cerebro” es muy sutil.

Según el doctor Gardner, el alienador puede hacerlo tanto consciente, como inconsciente, e incluso, como subconscientemente.

El menor alienado actuará contra el progenitor “odiado” con más severidad, cuando el progenitor “amado” (alienador) esté delante.

Con frecuencia, otros miembros de la familia del “alienador”, generalmente los abuelos, también participan en el lavado de  cerebro.

Dependiendo de quién te hable de esto, y a cuál de los progenitores se le culpe de “alienador”, te dirán que existe, o que no.

Las evidencias de su existencia son obvias, viendo el comportamiento de los menores alienados.

Pero, no es casualidad que las personas que se oponen a aceptar la existencia del SAP, pertenecen o simpatizan con colectivos feministas.

Esto se debe a que, la persona que “malmete” al menor contra su otro progenitor, es la que pasa más tiempo con él. Es decir, aquella que tiene la custodia exclusiva.

Teniendo en cuenta que, en 2018, el 93.62% de las custodias exclusivas fueron concedidas a las madres (61.6%/100, frente a 4.2%/100 a los padres), los colectivos feministas interpretan esto como un ataque contra la mujer.

Según éstas, la aceptación de la “teoría” del SAP, no es más que una prueba del machismo existente en cualquiera que se atreva a aceptarla como válida.

Una vez más vemos cómo, el que no piense como quiere una minoría que pensemos, es tachado de machista, fascista, misógino… y todo lo que viene detrás.

La mayoría de estas feministas de nueva ola, no han leído siquiera al doctor Gardner, y hablan de oídas, manipulando y tergiversando la exposición de su teoría.

En España la palabra SAP es tabú, cuando se elabora un informe psicosocial, para estudiar la idoneidad de una custodia compartida.

A pesar de ello, yo mismo he podido leer informes de estos profesionales en los que se menciona que unas niñas tienen una animadversión hacia su padre, sin causas justificadas.

Además, en la descripción que hacen las menores de la relación que tenían con su padre cuando vivían juntos, sólo tienen buenas palabras y buenos recuerdos de juegos, risas y cariño.

Esto es una constante, cuando se investigan casos de posible SAP.

En este caso, el padre ha sido privado de ver a sus hijas, ahora adolescentes, durante años. Difícilmente recuperables, una vez las menores alcanzan la mayoría de edad.

Por eso, no importa el nombre que le quieran dar al SAP porque, si es detectado en el informe psicosocial (llámalo como quieras), será una baza a tu favor.

La recomendación de los psicólogos en estos casos es mantener, en todo lo que se pueda, el contacto con los hijos alienados.

Ten en cuenta que, la persona alienadora, es una persona tóxica. Y eso no va a cambiar.

El contacto con los hijos será la referencia real que éstos tendrán para poder juzgar por sí mismos, el día que tengan uso de razón, o la capacidad para digerirlo.

El tiempo que puedas estar con tu hijo, será tiempo que estará a salvo del daño psicológico que está sufriendo.

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