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La jurisdicción

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Una de las herramientas que tenemos en un juicio de familia, cuando queremos hacer ver al juez que no necesita ceñirse al “copia y pega” de las sentencias, o a la comodidad de dar la custodia a la madre, por “si me equivoco, que sea a favor de la pobrecita madre”, son las jurisprudencias.

Llamamos jurisprudencia (en singular) al conjunto de sentencias emitidas por los órganos judiciales, donde se falla en un asunto similar al que nos ocupa. Los jueces deben tener en cuenta este criterio jurídico como complemento del resto de fuentes del derecho.

El hecho de que haya jurisprudencia sobre nuestras demandas, no implica que tengamos asegurado el fallo de la sentencia a nuestro favor.

Ni mucho menos.

Hoy en día tenemos buscadores de jurisprudencia, que nos ofrece el Consejo General del Poder Judicial http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Servicios/Jurisprudencia/

Así, cuando queremos “contrarestar” la zancadilla que nos pueda poner la otra parte en su demanda, o como respuesta a nuestra demanda, haremos constar que ya, en situaciones anteriores, algún juzgado resolvió de una determinada manera, a pesar de una posible interpretación que se había venido haciendo de una ley hasta ese momento.

La jurisprudencia podría tener el efecto de una ley “no escrita”.

Puede ser para cubrir un vacío legal, una laguna jurídica, al no estar escrita ninguna ley específica al respecto.

Para que te hagas una idea:

Imagina que el abogado de tu ex argumenta que nunca te has ocupado del bebé antes de vuestra separación (un clásico).

Esto es muy importante para fiscales, psicólogos y asistentes sociales. De hecho, tiene mucho peso a la hora de demandar la custodia exclusiva para la madre.

Pero, tirando de jurisprudencia…

Según sentencia del día XXX, en el juzgado XXX, donde se alegó XXX, el fallo concretó que no es absolutamente imprescindible que el progenitor que pide la custodia compartida ejerciera con regularidad tal y tal tarea con el menor. Dado que, en ese momento, las tareas que debía realizar cada progenitor fueron así repartidas y acordadas entre ambos.

De esta manera, lo que era una traba, puede reconducirse en una “ventaja”.

Por desgracia, no se pueden mostrar sentencias del BOE. Pero, si es para uso personal, o para tu conocimiento, sí las puedes ver tú mismo en el buscador que te comentaba más arriba.  

En los casos como el que te acabo de contar, donde se intenta desacreditar al progenitor  por no ocuparse de las tareas del menor en los mismos tiempos que lo hacía la madre durante la convivencia, no se trata de mentir al juez, sino de hacerle ver qué fue lo que os llevó a repartir los tiempos con el bebé de una determinada manera.

Quizá, cuando ambos progenitores trabajan y deciden tener un bebé, uno de los dos deja de trabajar o reduce su jornada laboral.

En otras ocasiones, no es necesario hacer ningún cambio, dado que las jornadas laborales de ambos eran compatibles con la crianza del bebé.

Pero, sea como fuere, difícilmente se reparten los tiempos al 50%. 

Por desgracia, cuando se consigue una custodia compartida en un contencioso, el reparto de tiempos con el menor suele hacerse al 50%.

Digo “por desgracia”, porque si se hiciera por acuerdo entre los progenitores y con sentido común, los repartos serían más acordes con las necesidades y las posibilidades más adecuadas para todos.

Al fin y al cabo, cuando la relación de pareja va bien, todos suelen estar de acuerdo con los repartos (en mayor o menor medida).


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