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El cuento de la Mediación

Por si no sabes qué es esto de la mediación cuando hablamos de un divorcio o una separación, con hijos de por medio, te lo explicaré en tres palabras:
un cuento chino.

Es un proceso extrajudicial y voluntario.

Aunque el procedimiento de la mediación en su más extensa definición, es más viejo que la pólvora, nuestras comunidades autónomas vienen utilizándolo desde el 2001 en Cataluña, Galicia o la Comunidad Valenciana, para resolver enfrentamientos de diversas índoles sin tener que recurrir a un juzgado.

Es en 2012 cuando la mediación es regulada a nivel estatal por la Ley 5/2012 de 6 de julio.

La mediación familiar, se utiliza como excusa para justificar la inactividad de los legisladores por acabar con los conflictos en las parejas que se rompen y dejan unos hijos por medio a “repartir”.

Para que te hagas una idea de lo que digo:

La (última) ley del divorcio en España se aprobó el 22 de junio de 1981 (Ley 30/1981), mientras que las leyes que se aplican en los procedimientos de familia fueron aprobadas en 1889.

¿No sería hora de que los legisladores dieran un repasito a todas esas leyes?

Cuando digo “cuento chino”, es porque la mayoría de las parejas que necesitan pasar por este “trámite”, lo hacen por obligación de un juzgado.

¿No te dije que era voluntario? Teóricamente, sí.

Las parejas van porque no son capaces de ponerse de acuerdo entre ellos para ver de qué manera pueden repartir los tiempos de cuidado del menor, afectándole a éste lo menos posible.

Dado que, llegar a un acuerdo justo es, en la mayoría de los casos, cuidar de los menores en los mismos tiempos, en las mismas formas, o lo que sería lo mismo, en régimen de custodia compartida, la parte que tiene todas las de ganar, la madre, se va a negar en rotundo. Ya que, de llegar a un acuerdo, prácticamente, estaría firmando la custodia compartida.

¿Porqué se va a la mediación en la mayoría de los casos, cuando el juzgado simplemente lo aconseja?

El padre va con la esperanza de que el mediador convenza a la madre de que lo mejor para su hijo es tenerlo en tiempos similares.

La madre va, generalmente con miedo, recomendada por su abogado para dar la imagen de colaboradora con los intereses de su hijo. Además, porque el juzgado nunca sabrá que será la madre la que no quiera colaborar en llegar a ningún acuerdo.

Lo único que quiere saber el juez es si se llegó o no a un acuerdo.

Podrás leer en internet cientos de posts poniendo la mediación como la panacea a los problemas de pareja tras una ruptura con hijos. Casi siempre, serán páginas de chiringuitos de las comunidades autónomas, o de los mismos gabinetes que imparten la mediación.

Sólo tienes que preguntar a un padre separado, que haya tenido que “pelear” por la compartida en un juzgado, para que te diga que a la mediación se va para cumplir un protocolo costoso, innecesario, e improductivo…

Además del tiempo que retrasa el juicio, o la vista para medidas provisionales.

¡Ojo! No estoy diciendo que la mediación familiar no sirva para nada en ninguno de los casos. Sólo que, cuando uno de los progenitores se niega a la custodia compartida (generalmente la ,madre), no hay nada que hacer.

Si quieres  saber cómo debes actuar en la mediación y quedar como un señor

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