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Por el Bien Superior del Menor

Cuando yo hice “la mili” (sí, soy uno de esos que cumplían el servicio militar obligatorio), los mandos te daban ciertas órdenes con la excusa de que estaban amparados por el artículo 33.

Esto venía a decir que tenías que obedecer porque a el mando de turno le daba la gana.

Pues, eso que parece tan despótico lo utilizan a día de hoy nuestros gobernantes con sus “decretazos” o, como es el caso, con hacer cumplir una ley “por el bien superior del menor”.

Esto llevó a la actual ministra del PSOE, Isabel Celaá, a decirnos que “los hijos no son pertenecen a los padres”.

Quizá le pertenezcan a la ministra. O al Gobierno.

Todos excepto los suyos propios, que al ser “suyos” no le pertenecen como madre, pero tal vez le pertenezcan como ministro (¡Qué lío!).

 

Parece ser que, “por el bien superior del menor”, también van a aplicar una ley de educación donde los niños con capacidades especiales, no asistirán a colegios especializados para ese tipo de niños, sino que irán a los colegios donde van los niños que, afortunadamente, no necesitan unos cuidados especiales.

La señora Ceelaá y sus acólitos, defienden que esto no quiere decir que los niños con necesidades especiales vayan a ser abandonados a su suerte en colegios “ordinarios”, sino que a estos colegios se les va a dotar de herramientas para que sean tratados de la mejor manera “en igualdad”.

Vamos, que una persona que enferme de cáncer, ya no necesitará acudir a un oncólogo, sino que podrá acudir a recibir tratamiento del médico de cabecera, que va a ser dotado de herramientas para ocuparse de los pacientes con cáncer, esclerosis múltiple, rotura de fémur…

Es normal que nuestros gobernantes vengan pensando , desde hace más de 40 años, que lo mejor para nuestros hijos lo deben decidir ellos.

Y, que lo mejor para un niño cuyos padres se separan, es que la madre se ocupe de sus cuidados y el padre de pagarle sus gastos.

Y, todo esto por el bien superior del menor.

Hasta cuándo vamos a tener que criar a nuestros hijos “en igualdad”, según los criterios del ministro turno (tranquila, ministra, está usted incluída en la palabra ministro).

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La jurisdicción

Una de las herramientas que tenemos en un juicio de familia, cuando queremos hacer ver al juez que no necesita ceñirse al “copia y pega” de las sentencias, o a la comodidad de dar la custodia a la madre, por “si me equivoco, que sea a favor de la pobrecita madre”, son las jurisprudencias.

Llamamos jurisprudencia (en singular) al conjunto de sentencias emitidas por los órganos judiciales, donde se falla en un asunto similar al que nos ocupa. Los jueces deben tener en cuenta este criterio jurídico como complemento del resto de fuentes del derecho.

El hecho de que haya jurisprudencia sobre nuestras demandas, no implica que tengamos asegurado el fallo de la sentencia a nuestro favor.

Ni mucho menos.

Hoy en día tenemos buscadores de jurisprudencia, que nos ofrece el Consejo General del Poder Judicial http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Servicios/Jurisprudencia/

Así, cuando queremos “contrarestar” la zancadilla que nos pueda poner la otra parte en su demanda, o como respuesta a nuestra demanda, haremos constar que ya, en situaciones anteriores, algún juzgado resolvió de una determinada manera, a pesar de una posible interpretación que se había venido haciendo de una ley hasta ese momento.

La jurisprudencia podría tener el efecto de una ley “no escrita”.

Puede ser para cubrir un vacío legal, una laguna jurídica, al no estar escrita ninguna ley específica al respecto.

Para que te hagas una idea:

Imagina que el abogado de tu ex argumenta que nunca te has ocupado del bebé antes de vuestra separación (un clásico).

Esto es muy importante para fiscales, psicólogos y asistentes sociales. De hecho, tiene mucho peso a la hora de demandar la custodia exclusiva para la madre.

Pero, tirando de jurisprudencia…

Según sentencia del día XXX, en el juzgado XXX, donde se alegó XXX, el fallo concretó que no es absolutamente imprescindible que el progenitor que pide la custodia compartida ejerciera con regularidad tal y tal tarea con el menor. Dado que, en ese momento, las tareas que debía realizar cada progenitor fueron así repartidas y acordadas entre ambos.

De esta manera, lo que era una traba, puede reconducirse en una “ventaja”.

Por desgracia, no se pueden mostrar sentencias del BOE. Pero, si es para uso personal, o para tu conocimiento, sí las puedes ver tú mismo en el buscador que te comentaba más arriba.  

En los casos como el que te acabo de contar, donde se intenta desacreditar al progenitor  por no ocuparse de las tareas del menor en los mismos tiempos que lo hacía la madre durante la convivencia, no se trata de mentir al juez, sino de hacerle ver qué fue lo que os llevó a repartir los tiempos con el bebé de una determinada manera.

Quizá, cuando ambos progenitores trabajan y deciden tener un bebé, uno de los dos deja de trabajar o reduce su jornada laboral.

En otras ocasiones, no es necesario hacer ningún cambio, dado que las jornadas laborales de ambos eran compatibles con la crianza del bebé.

Pero, sea como fuere, difícilmente se reparten los tiempos al 50%. 

Por desgracia, cuando se consigue una custodia compartida en un contencioso, el reparto de tiempos con el menor suele hacerse al 50%.

Digo “por desgracia”, porque si se hiciera por acuerdo entre los progenitores y con sentido común, los repartos serían más acordes con las necesidades y las posibilidades más adecuadas para todos.

Al fin y al cabo, cuando la relación de pareja va bien, todos suelen estar de acuerdo con los repartos (en mayor o menor medida).

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Creo que mi ex es una psicópata

Si te pido que pienses en un psicópata, probablemente te venga a la cabeza la imagen de Hannibal Lecter (Anthony Hopkins) en El Silencio de los Corderos, Jack el Destripador, Adolf Hitler o, su homónimo comunista, Iósif Stalin.

Por suerte, no todos los psicópatas llegan a esos niveles.

El psicópata suele ser una persona mucho más sutil.

Elige una víctima y es a ésta a la que intentará hacer la vida imposible, sin que nadie más pueda darse cuenta.

Las herramientas más utilizadas por el psicópata son la mentira, la manipulación, las medias verdades, la proyección (una de las más peligrosas) y el encanto (superficial) ante los que le rodean.

El psicópata se aburre con facilidad, es incapaz de fijarse objetivos, tiene una baja autoestima, no tiene remordimientos y disfruta creando conflictos. Además, carece de empatía y está por encima de las normas sociales.

¡Una joyita, vamos!

Si crees que acabo de describir a tu ex, espera un poco.

No saques conclusiones todavía.

Cuando una relación de pareja se rompe, es obvio que algo no iba bien.

Si hay hijos de por medio, se debería haber pensado muy bien, antes de decidir dar el paso de “no retorno”.

Y, si la ruptura se debe a terceras personas, tenemos el caldo de cultivo perfecto para una ruptura conflictiva.

Se supone que tu caso es el de una ruptura conflictiva.

Por eso estás aquí.

Muchas personas, con las que estás hablando de tu problema, de dirán que no te preocupes:

  • Que, por muy enfadada que esté tu expareja, ya se le pasará.
  • Que, con el paso del tiempo, empezaréis a ver las cosas de otro modo y podréis llegar a colaborar, por el bien de vuestro hijo.

Esto puede ser cierto.

Al inicio de la ruptura hay mucha tensión acumulada.

Hay reproches, rencor, celos, rabia… Y todo eso se va disipando en el tiempo, para dar paso al sentido común.

Eso ocurre cuando se trata de dos personas adultas, responsables, que miran por el bien de su hijo y por el suyo propio.

Pero, lo que no saben estas personas que te aconsejan esperar a que el tiempo devuelva las aguas a su cauce es que, cuando tu pareja es una psicópata no hay tiempo que disuelva los conflictos.

Cada día que pase será como el primer día. Un infierno.

Cómo identificar si tu ex es una psicópata

Sólo tú puedes desenmascarar a tu ex.

Seguramente ya lo hayas hecho, sin darte cuenta.

Piensa en tu relación antes de la ruptura:

¿Era generosa contigo? ¿Te hacía regalos? O, más bien te decía los regalos que pensaba hacerte, pero nunca llegaba a hacerlos.

¿Era generosa con el bebé?

Si era fumadora, ¿dejo de fumar al enterarse que estaba embarazada? ¿Durante la lactancia?

¿Dejó de dar el pecho al bebé, o nunca se lo dio, por pereza a levantarse por las noches?

¿Alguna vez la viste llorar o sentir lástima por alguien, o por alguna situación que no fuera de rabia o de impotencia?

¿Solía hacer planes, cuando estábais juntos, pero nunca los cumplía? ¿Te culpaba a ti de no poderlos cumplir? 

¿Conoces a sus amistades? ¿Son relaciones duraderas o, por el contrario, cambia frecuentemente de amistades?

¿Es muy coqueta?¿Se preocupa mucho por su aspecto exterior?

Cuando discutíais, ¿alguna vez reconocía sus errores? O, por el contrario, ¿te solía culpar a ti de lo ocurrido y te reclamaba que le pidieses perdón?

¿Vivías con ella en una permanente desestabilidad emocional, con muy pocos descansos de tensión?

¿Siempre fue así? ¿Cuándo empezó esta situación de desestabilidad emocional?

¿Suelen ponerle muchas multas de tráfico, o de aparcamiento?

Puede que alguna de las preguntas te hayan dejado “patinando”.

No hace falta que te diga cuál es la respuesta correcta.

Mi intención no es más que hacerte reflexionar sobre la persona que has tenido a tu lado.

Aquella con la que has compartido algo tan importante como traer a tu hijo al mundo.

Vuelve a leer lo que te decía más arriba sobre el psicópata y las herramientas que suele utilizar.

Ahora, te será mucho más fácil saber si tu ex es una psicópata.

Y, si es así, te aconsejo que te informes bien sobre las precauciones que debes tomar.

 

La regla número uno, respecto al trato con un psicópata, es el “contacto cero”.

Pero, en tu caso, eso es prácticamente imposible.

Tienes un hijo en común con el psicópata.

Es un tema bastante complejo como para despacharlo con un artículo de 800 palabras.

Me gustaría recomendarte un libro, antes de terminar esta entrada, que puede ayudarte a entender qué pasa por la mente de una pareja psicópata.

Se trata de Amor Zero: cómo sobrevivir a los amores con psicópatas, de Iñaki Piñuel.

También te recomiendo ver alguno de estos vídeos en Youtube (de Iñaki Piñuel y Hugo Marietán):

Identifica a un psicópata en la pareja

La madre psicópata

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Gastos extraordinarios y custodia compartida

Cuando te separas y empiezas a tener contacto con ciertos términos relacionados con la custodia de tu hijo, es muy común confundir alguno de ellos.

Uno de estos es “Gastos Extraordinarios”.

En realidad, lo más común es pensar que las actividades extraescolares son gastos extraordinarios.

Quizá por el hecho de que ambos términos tienen en común el prefijo “extra”.

Pues bien, los gastos extraordinarios, son aquellos imprescindibles para la crianza y la educación de nuestros hijos, pero que no pueden ser cuantificados con antelación, por surgir de manera imprevista.

Dentro de estos gastos están:

  • los gastos extraordinarios de carácter médico.

Tú no puedes saber, a la hora de separarte, si tu bebé va a necesitar una ortodoncia cuando cumpla 12 años.

  • y los gastos extraordinarios de carácter educativo.

Nadie puede decirte hoy si tu hijo va a necesitar un profesor de apoyo en matemáticas, si cuando todavía está en la guardería.

Todos los demás gastos estarán considerados “gastos ordinarios”.

Los gastos ordinarios, a su vez, pueden ser:

  • usuales (que serán incluidos en la pensión de alimentos).
  • y, no usuales, o voluntarios (que se pagarán al 50%, siempre que se llegue a un acuerdo entre los progenitores).

Para evitar dudas y, sobre todo, para evitar futuros conflictos y gastos innecesarios de tiempo y dinero, las sentencias incluyen una reseña a lo que se consideran gastos ordinarios no usuales.

De esta manera, nos aseguramos que se abone la cuantía conjunta del gasto, cuando llegue el momento.

Si los progenitores no llegasen a un acuerdo en los gastos no usuales (voluntarios), puede dejarse por escrito, en la sentencia, que cualquiera de los progenitores podrá hacer este tipo de gastos, si así lo desease, satisfaciendo el 100% del importe.

Un ejemplo sería que tú quisieras que tu hijo recibiera clases de esgrima y a su madre no le pareciera bien.

Le apuntas a clases de esgrima y pagas tú el 100% de la matrícula, mensualidades, equipación y demás.

Por último:

  • Los gastos extraordinarios se pagan al 50%, por cada progenitor, independientemente del tipo de custodia que tengas.
  • Deben estar consensuados por ambos progenitores.
  • Podrán realizarse sin ser consultado con el otro progenitor, en caso de extrema necesidad.
  • Pueden ser realizados sin consenso, vía judicial.
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Qué significa Custodia Compartida

Por si has llegado a esta página y todavía no sabes lo que es la custodia compartida, te diré que, en pocas palabras, es la forma de repartir los tiempos de cada progenitor con los hijos de ambos, después de una separación o un divorcio.

Algo que parece muy simple pero que, en muchos de los casos requerirá la presencia de un abogado y un procurador por parte de cada uno de los progenitores, además de un juez y de un fiscal de menores.

Si añadimos el informe del gabinete psicosocial, nos encontramos con que, algo que en principio parecía tan simple, necesita de, al menos, 7 personas.

Vamos, que no estarás solo el día de la vista.

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El cuento de la Mediación

Por si no sabes qué es esto de la mediación cuando hablamos de un divorcio o una separación, con hijos de por medio, te lo explicaré en tres palabras:
un cuento chino.

Es un proceso extrajudicial y voluntario.

Aunque el procedimiento de la mediación en su más extensa definición, es más viejo que la pólvora, nuestras comunidades autónomas vienen utilizándolo desde el 2001 en Cataluña, Galicia o la Comunidad Valenciana, para resolver enfrentamientos de diversas índoles sin tener que recurrir a un juzgado.

Es en 2012 cuando la mediación es regulada a nivel estatal por la Ley 5/2012 de 6 de julio.

La mediación familiar, se utiliza como excusa para justificar la inactividad de los legisladores por acabar con los conflictos en las parejas que se rompen y dejan unos hijos por medio a “repartir”.

Para que te hagas una idea de lo que digo:

La (última) ley del divorcio en España se aprobó el 22 de junio de 1981 (Ley 30/1981), mientras que las leyes que se aplican en los procedimientos de familia fueron aprobadas en 1889.

¿No sería hora de que los legisladores dieran un repasito a todas esas leyes?

Cuando digo “cuento chino”, es porque la mayoría de las parejas que necesitan pasar por este “trámite”, lo hacen por obligación de un juzgado.

¿No te dije que era voluntario? Teóricamente, sí.

Las parejas van porque no son capaces de ponerse de acuerdo entre ellos para ver de qué manera pueden repartir los tiempos de cuidado del menor, afectándole a éste lo menos posible.

Dado que, llegar a un acuerdo justo es, en la mayoría de los casos, cuidar de los menores en los mismos tiempos, en las mismas formas, o lo que sería lo mismo, en régimen de custodia compartida, la parte que tiene todas las de ganar, la madre, se va a negar en rotundo. Ya que, de llegar a un acuerdo, prácticamente, estaría firmando la custodia compartida.

¿Porqué se va a la mediación en la mayoría de los casos, cuando el juzgado simplemente lo aconseja?

El padre va con la esperanza de que el mediador convenza a la madre de que lo mejor para su hijo es tenerlo en tiempos similares.

La madre va, generalmente con miedo, recomendada por su abogado para dar la imagen de colaboradora con los intereses de su hijo. Además, porque el juzgado nunca sabrá que será la madre la que no quiera colaborar en llegar a ningún acuerdo.

Lo único que quiere saber el juez es si se llegó o no a un acuerdo.

Podrás leer en internet cientos de posts poniendo la mediación como la panacea a los problemas de pareja tras una ruptura con hijos. Casi siempre, serán páginas de chiringuitos de las comunidades autónomas, o de los mismos gabinetes que imparten la mediación.

Sólo tienes que preguntar a un padre separado, que haya tenido que “pelear” por la compartida en un juzgado, para que te diga que a la mediación se va para cumplir un protocolo costoso, innecesario, e improductivo…

Además del tiempo que retrasa el juicio, o la vista para medidas provisionales.

¡Ojo! No estoy diciendo que la mediación familiar no sirva para nada en ninguno de los casos. Sólo que, cuando uno de los progenitores se niega a la custodia compartida (generalmente la ,madre), no hay nada que hacer.

Si quieres  saber cómo debes actuar en la mediación y quedar como un señor

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Síndrome de Alienación Parental

Imagínate cómo se puede sentir una criatura de 5 años de edad, al que su mamá le empieza a decir que su papá no le quiere. Que les ha abandonado, para irse con otra mujer, por ejemplo.

Hablamos de Síndrome de Alienación Parental cuando un menor muestra rechazo hacia uno de sus progenitores, sin que haya evidencias de ningún tipo de maltrato por parte del progenitor rechazado.

Este síndrome también es conocido con el acrónimo SAP.

Fue el psicólogo y pedagogo estadounidense, Howard Gardner, quien utilizó públicamente este nombre, en 1985, para referirse a este trastorno.

Recomiendo la lectura de su ponencia «Recent Trends in Divorce and Custody Litigation», Academy Forum, 29/02/1985, pp. 3-7, si quieres profundizar en su postulado.

No es casualidad, que sea después de una separación o divorcio cuando se empiece a producir esta forma maltrato.

A veces, el “lavado de cerebro” es muy sutil.

Según el doctor Gardner, el alienador puede hacerlo tanto consciente, como inconsciente, e incluso, como subconscientemente.

El menor alienado actuará contra el progenitor “odiado” con más severidad, cuando el progenitor “amado” (alienador) esté delante.

Con frecuencia, otros miembros de la familia del “alienador”, generalmente los abuelos, también participan en el lavado de  cerebro.

Dependiendo de quién te hable de esto, y a cuál de los progenitores se le culpe de “alienador”, te dirán que existe, o que no.

Las evidencias de su existencia son obvias, viendo el comportamiento de los menores alienados.

Pero, no es casualidad que las personas que se oponen a aceptar la existencia del SAP, pertenecen o simpatizan con colectivos feministas.

Esto se debe a que, la persona que “malmete” al menor contra su otro progenitor, es la que pasa más tiempo con él. Es decir, aquella que tiene la custodia exclusiva.

Teniendo en cuenta que, en 2018, el 93.62% de las custodias exclusivas fueron concedidas a las madres (61.6%/100, frente a 4.2%/100 a los padres), los colectivos feministas interpretan esto como un ataque contra la mujer.

Según éstas, la aceptación de la “teoría” del SAP, no es más que una prueba del machismo existente en cualquiera que se atreva a aceptarla como válida.

Una vez más vemos cómo, el que no piense como quiere una minoría que pensemos, es tachado de machista, fascista, misógino… y todo lo que viene detrás.

La mayoría de estas feministas de nueva ola, no han leído siquiera al doctor Gardner, y hablan de oídas, manipulando y tergiversando la exposición de su teoría.

En España la palabra SAP es tabú, cuando se elabora un informe psicosocial, para estudiar la idoneidad de una custodia compartida.

A pesar de ello, yo mismo he podido leer informes de estos profesionales en los que se menciona que unas niñas tienen una animadversión hacia su padre, sin causas justificadas.

Además, en la descripción que hacen las menores de la relación que tenían con su padre cuando vivían juntos, sólo tienen buenas palabras y buenos recuerdos de juegos, risas y cariño.

Esto es una constante, cuando se investigan casos de posible SAP.

En este caso, el padre ha sido privado de ver a sus hijas, ahora adolescentes, durante años. Difícilmente recuperables, una vez las menores alcanzan la mayoría de edad.

Por eso, no importa el nombre que le quieran dar al SAP porque, si es detectado en el informe psicosocial (llámalo como quieras), será una baza a tu favor.

La recomendación de los psicólogos en estos casos es mantener, en todo lo que se pueda, el contacto con los hijos alienados.

Ten en cuenta que, la persona alienadora, es una persona tóxica. Y eso no va a cambiar.

El contacto con los hijos será la referencia real que éstos tendrán para poder juzgar por sí mismos, el día que tengan uso de razón, o la capacidad para digerirlo.

El tiempo que puedas estar con tu hijo, será tiempo que estará a salvo del daño psicológico que está sufriendo.