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Custodia Compartida. ¿Es la mejor forma de custodia para mi hijo?

Antes de empezar la batalla por conseguir la custodia compartida, podrías haberte hecho esta pregunta:

Custodia Compartida. ¿Sí o no?

Pues bien. Aunque me gustaría decirte: sí, rotundamente; la respuesta sería: depende.

O, mejor dicho: sí. Pero con matices.

Cada cual sabe la situación en la que está. Compromisos profesionales, facilidad para adaptar horarios a la hipotética situación de una custodia compartida, cualidades para desempeñar las tareas que conllevaría  dicha situación, los apoyos familiares para poder cuidar de tu hijo…

Prácticamente, todo lo que un juez se va a plantear para otorgarte dicha custodia.

Nota: Esto lo tienes en la guía que envío a mis suscriptores, cuando se dan de alta en mi lista de newsletter. Si no lo has hecho aún, puedes pinchar aquí, que es gratis.

Independientemente de la dificultad que puedas tener para poder cuidar de tu hijo, te diré que la custodia compartida es la forma más conveniente para que tu hijo pueda crecer y desarrollarse con una buena autoestima y una buena salud a todos los niveles.

Si buscas un poco en Google, obtendrás resultados de búsqueda donde podrás leer que es totalmente contraproducente una custodia compartida.

Otros resultados arrojarán la misma respuesta, pero “camuflada”, o dando rodeos.

Curiosamente, si tiras un poco del hilo y prestas atención al medio en el que se ha escrito, te darás cuenta que será de una ideología política concreta.

Si ves una entrada donde critican la custodia compartida, podrás buscar otras entradas del autor (generalmente, autora), para descubrir su rasgo ideológico.

No suele faltar, en un artículo que “censura” la custodia compartida, más de una mención al machismo, a la violencia de género, o al interés del padre por reclamar este derecho (tanto del progenitor, como de su hijo) a poder disfrutar padres e hijos de una relación estrecha y fluida, en igualdad de condiciones y tiempos.

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Custodia Compartida y Coronavirus

Mucho es lo que se ha estado comentando estos días en las redes sociales, sobre cómo quedan las visitas de los menores con sus progenitores mientras estamos en estado de “alarma”.

Y, digo en las RR.SS. porque poco nos han contado los políticos en sus interminables intervenciones en televisión.

Independientemente de que la custodia sea compartida, o sea exclusiva, nada tenemos de manera oficial al respecto, excepto que todo sigue igual que antes de la pandemia.

Lo que sí tenemos son sentencias y decisiones judiciales, que difieren según la autonomía en la que se produjesen las “dudas”.

Así, hay autonomías cuyos jueces consideran que las visitas deben ser anuladas hasta el fin del confinamiento.

En otras, en cambio, los jueces consideran que deben seguir realizándose como  hasta ahora.

Y otros jueces optan por permitir las visitas en las que los menores pernoctan con el otro progenitor, pero prohíben aquellas visitas en las que no hay pernocta.

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Cómo perder la Patria Potestad

Si te acabas de separar, o divorciar, quizá no estés muy familiarizado con estos términos y no sepas la diferencia que hay entre Custodia y Patria Potestad.

De manera simple, la Patria Potestad hace referencia a la toma de decisiones importantes en la vida de tu hijo.

Mientras que la custodia, se refiere a los tiempos que pasa el menor con cada progenitor.

Dicho esto, mientras no te quiten la patria potestad, ambos progenitores tenéis los mismos derechos y obligaciones para con el menor.

¿Pierdes la patria potestad cuando le dan la custodia exclusiva a la madre? Para nada.

Mientras convivías con la madre de tu hijo, la titularidad de la patria potestad, al igual que la guarda y custodia, la teníais los dos.

Pero, tras la ruptura de la relación, pueden darse distintas situaciones.

La menos frecuente es la privación de la patria potestad a ambos progenitores (art. 170 CC).

Tampoco es frecuente es la atribución de su ejercicio a uno solo de los progenitores.

Lo normal es que, tanto la titularidad como el ejercicio de ésta, se os  atribuya a los dos.

Y es que el art. 156 CC dice, en su primer párrafo:

“La patria potestad se ejercerá conjuntamente por ambos progenitores o por uno solo con el consentimiento expreso o tácito del otro. Serán válidos los actos que realice uno de ellos conforme al uso social y a las circunstancias o en situaciones de urgente necesidad”.

¿Qué tendría que ocurrir para perder la patria potestad?

Según el artículo 156 del código civil,

tras el Real Decreto-Ley 9/2018, de 3 de agosto, de Medidas Urgentes para el Desarrollo del Pacto de Estado contra la Violencia de Género (SP/LEG/24582),

se modifica el párrafo segundo de dicho artículo, quedando de la siguiente manera:

“Dictada una sentencia condenatoria y mientras no se extinga la responsabilidad penal o iniciado un procedimiento penal contra uno de los progenitores por atentar contra la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o la libertad e indemnidad sexual de los hijos o hijas comunes menores de edad, o por atentar contra el otro progenitor, bastará el consentimiento de este para la atención y asistencia psicológica de los hijos e hijas menores de edad, debiendo el primero ser informado previamente. Si la asistencia hubiera de prestarse a los hijos e hijas mayores de dieciséis años se precisará en todo caso el consentimiento expreso de estos”.

El artículo, además dice que: “En defecto o por ausencia, incapacidad o imposibilidad de uno de los padres, la patria potestad será ejercida exclusivamente por el otro”.

En definitiva, una denuncia por violencia de género, por parte de tu ex, es la manera más rápida para que te quedes sin la patria potestad de tu hijo.

Y, no nos engañemos. El texto habla de “…uno  de los progenitores, …contra el otro progenitor”.

Pero, lo que se puede “leer entre líneas” es que si el padre atenta contra la madre, será él quien pierda la patria potestad.

En caso contrario… Por desgracia, los juzgados de Violencia de Género sólo actúan cuando la violencia viene por parte del varón (antojos del hetero patriarcado).

Aún así, por desgracia, también hay madres que pierden la patria potestad de sus hijos.

Pero, para que una madre pierda la patria potestad se deben dar circunstancias muy graves que, por supuesto, también harían perder la patria potestad a un padre si actuase de esa misma manera.

Algunas de estas circunstancias serían:

  • cualquier adicción que afecte al cuidado de los niños
  • mantener conductas violentas con los niños, o en presencia de ellos
  • ingresar en prisión
  • poner a los niños en contra del otro progenitor (SAP)

Por suerte para padres e hijos, en circunstancias  “normales”, la pérdida de la patria potestad no es muy frecuente.

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FAQ Situaciones

No me dejan ver a mi hijo

Mi expareja no me deja ver a mi hijo

Por desgracia, no eres el primero, ni el último, que se encuentra en esta desagradable situación.

Debes tener claro que, mientras una sentencia no diga lo contrario, es un derecho, tanto del progenitor, como de sus hijos, a relacionarse entre ellos.

Un hijo está obligado, hasta su emancipación, a mantener esa relación.

Según el artículo 94 del Código Civil el padre tiene derecho a relacionarse con su
hijo menor y éste tiene derecho, pero también la obligación, de relacionarse con su padre.

Es evidente que ninguno de los progenitores podrá obligar a su hijo a no tener contacto con el otro progenitor.

Pero, contra un incumplimiento reiterado de una sentencia, sólo queda acudir al juzgado.

Lo primero que tendrás que hacer es poner una demanda de ejecución de sentencia a tu ex.

De esta manera, será un juez el que le obligará a que cumpla el régimen de visitas que fuese impuesto en sentencia.

Dado que, es probable que tu ex siga negándose a que veas a tu hijo y alegue en el juicio que es el menor el que no quiere verte, es muy conveniente tener un buen abogado especializado en familia.

Es un proceso que puede ser más o menos lento.

Pero, no pierdas la cabeza.

No se te ocurra intentar forzar a la madre con amenazas, o malas formas.

Por desgracia, este es uno de los asuntos, cuando hay una separación en la que las relaciones entre progenitores son conflictivas, que tienen más difícil solución.

Fundamentalmente, porque las consecuencias por el incumplimiento, cuando quien incumple es la madre, son mínimas.

No obstante, podrías conseguir que se cumpliese el régimen de visitas, si tienes suerte con el juez y el fiscal que lleven la demanda.

Para que no pierdas la esperanza, existen resoluciones como la de La Audiencia Provincial de La Coruña, en su sentencia de 12/2019 del 14 de enero, donde determina que

“no puede pretenderse que sean los tribunales, sin causa que lo justifique quienes acuerden que sea un hijo menor quien decida si le apetece o no estar con su padre”.

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Situaciones

No me deja sacar copia del Libro de Familia

Si has llegado hasta aquí, es porque las relaciones con tu ex no son las mejores del mundo.

¿Me equivoco?

Pues bien. Aunque, legalmente tengas todo el derecho del mundo a sacar un duplicado del Libro de Familia, si tu ex, que será quien lo tenga (porque es una de las cosas que va en el pack de la custodia exclusiva), no quiere dejártelo, para que vayas al Registro Civil a pedir un duplicado, tendrás que recurrir a un juzgado.

Puede que leas por internet que ya no es necesario el Libro de Familia (para viajar, por ejemplo), porque según decía el B.O.E. Nº-167 con fecha 14/07/2015, Disposición III, el Libro de Familia desaparece.

Esto era un anteproyecto de Ley, que presentó el PP, para que desapareciera este librito, y fuera sustituido por un certificado digital que pudiéramos obtener desde nuestro ordenador. Pero, parece que la oposición (que para eso está, para oponerse) votó en contra.

Quizá para la próxima, progresemos en esto.

Sea como fuere, las aerolíneas nunca han dejado de exigirlo, a falta del D.N.I. Por eso, ponte a discutir esto con el personal de la compañía aérea de turno, cuando quieras volver de Italia, porque no te lo exigieron cuando fuiste, pero a la vuelta se ponen pesados… Y, esto lo he visto yo en el aeropuerto Leonardo da Vinci de Fiumicino.

La manera de proceder es la siguiente:

  • Le pides a tu ex el Libro de Familia (como siempre, por escrito).
  • Se lo vuelves a pedir 15 días más tarde.
  • Pasado un mes, se lo vuelves a pedir (Lo sé. Es un proceso lento y tedioso).
  • Te descargas de internet un documento tipo para presentar una Jurisdicción Voluntaria en el Juzgado y lo rellenas, aportando las pruebas escritas de habérselo pedido en 4 ocasiones sin respuesta positiva (por parte de la mamá de tu hijo).

Y, a esperar a que os llegue la notificación del juzgado para “llamar a capítulo a tu ex”.

Probablemente no tengas que ir al juzgado, porque la “rebelde” te lo enviará por correo certificado en cuestión de días.

Fin de la historia.

Lo mejor, para evitar volver a pasar por algo parecido a esto es sacarle a tu hijo el D.N.I.

Pero, eso da para otro artículo.

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El cuento de la Mediación

Por si no sabes qué es esto de la mediación cuando hablamos de un divorcio o una separación, con hijos de por medio, te lo explicaré en tres palabras:
un cuento chino.

Es un proceso extrajudicial y voluntario.

Aunque el procedimiento de la mediación en su más extensa definición, es más viejo que la pólvora, nuestras comunidades autónomas vienen utilizándolo desde el 2001 en Cataluña, Galicia o la Comunidad Valenciana, para resolver enfrentamientos de diversas índoles sin tener que recurrir a un juzgado.

Es en 2012 cuando la mediación es regulada a nivel estatal por la Ley 5/2012 de 6 de julio.

La mediación familiar, se utiliza como excusa para justificar la inactividad de los legisladores por acabar con los conflictos en las parejas que se rompen y dejan unos hijos por medio a “repartir”.

Para que te hagas una idea de lo que digo:

La (última) ley del divorcio en España se aprobó el 22 de junio de 1981 (Ley 30/1981), mientras que las leyes que se aplican en los procedimientos de familia fueron aprobadas en 1889.

¿No sería hora de que los legisladores dieran un repasito a todas esas leyes?

Cuando digo “cuento chino”, es porque la mayoría de las parejas que necesitan pasar por este “trámite”, lo hacen por obligación de un juzgado.

¿No te dije que era voluntario? Teóricamente, sí.

Las parejas van porque no son capaces de ponerse de acuerdo entre ellos para ver de qué manera pueden repartir los tiempos de cuidado del menor, afectándole a éste lo menos posible.

Dado que, llegar a un acuerdo justo es, en la mayoría de los casos, cuidar de los menores en los mismos tiempos, en las mismas formas, o lo que sería lo mismo, en régimen de custodia compartida, la parte que tiene todas las de ganar, la madre, se va a negar en rotundo. Ya que, de llegar a un acuerdo, prácticamente, estaría firmando la custodia compartida.

¿Porqué se va a la mediación en la mayoría de los casos, cuando el juzgado simplemente lo aconseja?

El padre va con la esperanza de que el mediador convenza a la madre de que lo mejor para su hijo es tenerlo en tiempos similares.

La madre va, generalmente con miedo, recomendada por su abogado para dar la imagen de colaboradora con los intereses de su hijo. Además, porque el juzgado nunca sabrá que será la madre la que no quiera colaborar en llegar a ningún acuerdo.

Lo único que quiere saber el juez es si se llegó o no a un acuerdo.

Podrás leer en internet cientos de posts poniendo la mediación como la panacea a los problemas de pareja tras una ruptura con hijos. Casi siempre, serán páginas de chiringuitos de las comunidades autónomas, o de los mismos gabinetes que imparten la mediación.

Sólo tienes que preguntar a un padre separado, que haya tenido que “pelear” por la compartida en un juzgado, para que te diga que a la mediación se va para cumplir un protocolo costoso, innecesario, e improductivo…

Además del tiempo que retrasa el juicio, o la vista para medidas provisionales.

¡Ojo! No estoy diciendo que la mediación familiar no sirva para nada en ninguno de los casos. Sólo que, cuando uno de los progenitores se niega a la custodia compartida (generalmente la ,madre), no hay nada que hacer.

Si quieres  saber cómo debes actuar en la mediación y quedar como un señor

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Situaciones

Uno de los grandes problemas con los gabinetes psico-sociales

Si has pasado por el gabinete psico-social, o has oído hablar de este a cualquier amigo que haya pasado por ellos, sabrás de los graves problemas que tienen.

Uno de los principales problemas de estos gabinetes es la tardanza de actuación.

Lo primero que dirá un fiscal a tu abogado en una vista de medidas provisionales por un procedimiento de familia será que sin un informe psico-social no va a plantearse recomendar una custodia compartida.

Por si no lo sabes, el motivo por el que no se puede celebrar un juicio de familia sin fiscal es porque éste es el que velará por los intereses de ese menor.

Lo que encontrarás en todas las demandas de familia y en el código civil: “por el bien superior del menor”.

Si tenemos en cuenta que cada año hay unos 95.000 divorcios o separaciones en España, imagina cuántos psicólogos y asistentes sociales necesitamos para dar servicio a todas estas parejas y hacerlo en un tiempo prudente.

En mi caso tuve suerte y fue rapidito. Dos meses para la cita y tres para recibir el informe. Casi medio año.

Sé de padres que tuvieron el juicio para medidas provisionales antes que yo y, un año después de que me otorgaran las custodia compartida, siguen esperando la cita con el equipo psico-social.

Mi suerte se debió simplemente a que mi juicio se celebraba en una población pequeña, con menos procedimientos que en la capital.

El otro gran problema es que no haya unas pautas concretas, o una reglamentación a la hora del modo en que hacen sus informes.

Sí existen unas “recomendaciones” que, como todo en este país, depende de cada comunidad. Incluso, en la misma comunidad, las pruebas serán distintas según el gabinete que las realice.

En mi caso, yo tuve que acudir en dos ocasiones, la manera en que se levaron las pruebas fue diferente.

Eso sí. Los resultados fueron los mismos. Ninguno recomendó la custodia compartida.

Y, cómo se puede conseguir la custodia compartida con un psico-social en contra.

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¿Sabes la diferencia entre un buen abogado y un mal abogado?

Podrías pensar que un buen abogado es el que lleva mucho tiempo ejerciendo; y un mal abogado es uno que acaba de colegiarse. Eso sería tan sencillo como mirar el número de colegiado de cada abogado y elegir el que tuviera el número más bajo.

Habrás oído que un buen abogado es caro. Los abogados más económicos son los malos. Tampoco tiene que ser así.

¡Ya está! El abogado bueno, sabe mucho. El abogado malo, no tiene ni idea. Que no. No es esa la diferencia.

Cuando hablo con algún padre separado y tocamos el tema del abogado, siempre llego a la misma conclusión. Van por libres. Da la sensación de que ya saben cuál va a ser el resultado del juicio y no se van a partir el pecho por cambiar esa “presunta sentencia”. Da igual que te diga que lo tienes muy fácil, o si te dice que lo tienes muy complicado. A veces, el abogado más experimentado tira la toalla antes de empezar. Erróneamente, tiende a encasillar tu caso en alguno de los 200 que él ha llevado anteriormente, y piensa que el resultado será el mismo.

Entonces, cuál es la diferencias entre el buen abogado y el mal abogado. El que más confianza te inspire.

Desde que tienes la primera reunión con tu abogado, hasta que termina el juicio, puede pasar un año. Si tienes que estar un año, pensando día y noche que tu abogado no está haciendo lo suficiente por ti… El estrés y la ansiedad pueden acabar con tu salud.

Por desgracia, nunca encontrarás el abogado que quisieras tener. ¿Por qué te digo esto? Porque, no todo lo que tú vas a pedir del abogado que contrates, no es tarea de un abogado. Me refiero a que no puedes esperar que tu abogado te coja el teléfono cada vez que lo llames. Tu abogado no va a responderte un Whatsapp cuando le consultes una duda que te acaba de surgir, por una llamada de la madre de tu hijo. Lo siento. El abogado no está para ti las 24 horas del día. Sobre todo, las primeras semanas tras la separación, van a surgirte dudas permanentemente, sobre tu separación, que no te van a dejar vivir hasta que las resuelvas. Y, la única persona que te las puede resolver es tu abogado. Pero, piensa que ocurriría si tu abogado tuviera que estar ahí para todos sus clientes las 24 horas del día. Necesitaría días de 72 horas para poder atender a todos sus clientes (que serán unos cuantos) de la manera que pretendes ser atendido.

CTA. Si lo que quieres es tener una persona que te resuelva esas dudas en el momento, pincha aquí.

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Síndrome de Alienación Parental

Imagínate cómo se puede sentir una criatura de 5 años de edad, al que su mamá le empieza a decir que su papá no le quiere. Que les ha abandonado, para irse con otra mujer, por ejemplo.

Hablamos de Síndrome de Alienación Parental cuando un menor muestra rechazo hacia uno de sus progenitores, sin que haya evidencias de ningún tipo de maltrato por parte del progenitor rechazado.

Este síndrome también es conocido con el acrónimo SAP.

Fue el psicólogo y pedagogo estadounidense, Howard Gardner, quien utilizó públicamente este nombre, en 1985, para referirse a este trastorno.

Recomiendo la lectura de su ponencia «Recent Trends in Divorce and Custody Litigation», Academy Forum, 29/02/1985, pp. 3-7, si quieres profundizar en su postulado.

No es casualidad, que sea después de una separación o divorcio cuando se empiece a producir esta forma maltrato.

A veces, el “lavado de cerebro” es muy sutil.

Según el doctor Gardner, el alienador puede hacerlo tanto consciente, como inconsciente, e incluso, como subconscientemente.

El menor alienado actuará contra el progenitor “odiado” con más severidad, cuando el progenitor “amado” (alienador) esté delante.

Con frecuencia, otros miembros de la familia del “alienador”, generalmente los abuelos, también participan en el lavado de  cerebro.

Dependiendo de quién te hable de esto, y a cuál de los progenitores se le culpe de “alienador”, te dirán que existe, o que no.

Las evidencias de su existencia son obvias, viendo el comportamiento de los menores alienados.

Pero, no es casualidad que las personas que se oponen a aceptar la existencia del SAP, pertenecen o simpatizan con colectivos feministas.

Esto se debe a que, la persona que “malmete” al menor contra su otro progenitor, es la que pasa más tiempo con él. Es decir, aquella que tiene la custodia exclusiva.

Teniendo en cuenta que, en 2018, el 93.62% de las custodias exclusivas fueron concedidas a las madres (61.6%/100, frente a 4.2%/100 a los padres), los colectivos feministas interpretan esto como un ataque contra la mujer.

Según éstas, la aceptación de la “teoría” del SAP, no es más que una prueba del machismo existente en cualquiera que se atreva a aceptarla como válida.

Una vez más vemos cómo, el que no piense como quiere una minoría que pensemos, es tachado de machista, fascista, misógino… y todo lo que viene detrás.

La mayoría de estas feministas de nueva ola, no han leído siquiera al doctor Gardner, y hablan de oídas, manipulando y tergiversando la exposición de su teoría.

En España la palabra SAP es tabú, cuando se elabora un informe psicosocial, para estudiar la idoneidad de una custodia compartida.

A pesar de ello, yo mismo he podido leer informes de estos profesionales en los que se menciona que unas niñas tienen una animadversión hacia su padre, sin causas justificadas.

Además, en la descripción que hacen las menores de la relación que tenían con su padre cuando vivían juntos, sólo tienen buenas palabras y buenos recuerdos de juegos, risas y cariño.

Esto es una constante, cuando se investigan casos de posible SAP.

En este caso, el padre ha sido privado de ver a sus hijas, ahora adolescentes, durante años. Difícilmente recuperables, una vez las menores alcanzan la mayoría de edad.

Por eso, no importa el nombre que le quieran dar al SAP porque, si es detectado en el informe psicosocial (llámalo como quieras), será una baza a tu favor.

La recomendación de los psicólogos en estos casos es mantener, en todo lo que se pueda, el contacto con los hijos alienados.

Ten en cuenta que, la persona alienadora, es una persona tóxica. Y eso no va a cambiar.

El contacto con los hijos será la referencia real que éstos tendrán para poder juzgar por sí mismos, el día que tengan uso de razón, o la capacidad para digerirlo.

El tiempo que puedas estar con tu hijo, será tiempo que estará a salvo del daño psicológico que está sufriendo.

Fomenta las relaciones sociales de tu hijo

A pesar de no pasar con tu hijo todo el tiempo que te gustaría, debes tratar de seguir, en todo lo posible, manteniendo las relaciones sociales de tu hijo cuando esté contigo. Sé que, teniendo tan poco tiempo para estar con tu hijo, es difícil no querer disfrutarlo con él al 100%. Puedes hacerlo, pero busca actividades en que también se relacione con otras personas. Con adultos y con otros niños.

No tienen por qué ser actividades extra-escolares. El parque es un lugar ideal para relacionarse jugando con otros niños. También tú te puedes relajar charlando con otros padres.

Ir a visitar a los abuelos, tíos, o primos, es otra opción más que saludable para el fomento de las relaciones sociales de tu hijo. Afortunadamente, España es un país donde esto es la norma en prácticamente todas las familias. Créeme si te digo que hay países, como Estados Unidos, donde muchos niños no conocen a sus primos, o a penas pasan tiempo con sus abuelos. El vínculo familiar da mucha seguridad a cualquier menor, incluso a nosotros mismos.